Pedraforca, la montaña mágica. 8 de Septiembre de 2019
Hace ya un tiempo que visitamos el Pedraforca, por aquel entonces hicimos una ruta circular memorable alrededor del macizo, saliendo de Gósol, inolvidable. Posteriormente nos acercamos un día que había nevado a pisar la nieve...pero nunca nos habíamos lanzado a subir por aquellas pendientes, a la conquista de la cima del Pollegó Superior ( 2506 msnm), que se alza imponente, no en vano es la montaña con más vías de escalada en toda Cataluña y su pared norte presenta nada menos que 800 metros de pura verticalidad.
Conduciendo hacia el pueblo de Saldes, en un punto de la carretera, hay un mirador en el que vale la pena detenerse y contemplar la majestuosidad del Pedraforca, con la imponente tartera que baja de la enforcadura. Es una montaña mágica, entre sus leyendas, hay una que me gusta especialmente y que guarda relación con la tartera...cuenta dicha leyenda que había un castillo en la cima, que resultó destruido por una legión de ángeles con espadas de fuego, ya que el amo del castillo se había vuelto cruel, mal aconsejado por el demonio, la montaña quedó partida en dos...por las noches se oyen ruidos de piedras en un intento de reconstruir el castillo, pero cuando sale el sol las piedras ruedan montaña abajo ( yo diría que es algún runner muy madrugador bajando por la tartera, pero no vamos a deshacer el encanto, jajaja).
En la imagen se puede ver la cima del Pollegó superior, el inferior, en medio la enforcadura ( la que liaron los ángeles con sus espadas de fuego a lo Star Wars) y la tartera, vamos lo que quedó del castillo rodando montaña abajo. A la derecha del Pollegó superior está el Coll del Verdet.
Salimos pronto, pasamos por el refugio Lluis Estasen, desde el que parte un suave camino del que no nos debemos dejar engañar...pronto se convertirá en unas bonitas rampas ascendentes. La perrita siempre delante a la aventura.
Esta parte del camino es apta para cualquiera.
En algún punto despejado podemos empezar a apreciar las paredes del macizo.
El camino aquí discurre por detrás de un gran bloque caído. En algún punto del camino ya no nos acompañará la perrita, ya que los últimos metros hasta la cima es una trepada en la que no queremos que sufra, a pesar de que posteriormente pudimos ver como algún perrillo lo había logrado, la nuestra lo pasa mal.
Es un sendero muy bonito con unas grandes vistas.
Aquí todavía voy fresco...aunque el chaval tira de mí a un ritmo endiablado.
Pasamos de nuevo por un tramo de bosque.
Aquí empiezo a sufrir, la excusa de la foto siempre funciona...
Nos dirigimos hacia el Coll del Verdet.
Venga a darle a los cuádriceps.
Las vistas abajo son espectaculares. Al llegar al Coll del Verdet pensaba que quedaría poco, pero mirando la foto del macizo, se puede ver el Coll del Verdet a la derecha del Pollegó superior y...no quedaba ni nada.
Empezamos la trepada, pero tío espérameeeeeee!
Aquí entre trepada y trepada hay que destrepar para volver a trepar hasta llegar a la cima, en algún punto se abre alguna ventana al abismo, impresiona más si te asomas desde alguna cresta.
Ahí enfrente está nuestro objetivo.
Última trepada. La dificultad es grado II, II+ creo haber leído.
La cima, Pollegó Superior, 2506msnm.
Una vez lograda la cima toca bajar con mucho cuidadín hasta la enforcadura.
Desconozco el nombre de la planta, soy un negado en botánica, si alguien lo sabe que me deje un comentario...a destacar entre la fauna la presencia de cabras y urogallos, únicamente vimos alguna rapaz y una chova piquigualda.
Bajando por el camino habilitado para evitar la tartera, es mucho más cómodo bajar por la tartera ( con unas buenas botas y unas dosis de equilibrio) ya que no sufren tanto las rodillas y bajas más rápido, pero dos motivos nos hicieron evitarla: la erosión y que no queríamos romper las zapatillas.
A pesar de ser más cómodo ( si controlas la bajada), no recomiendo aquí bajar por la tartera, ha habido muchos esguinces de tobillo e incluso fracturas, además la erosión es un serio problema.
Un río de piedras baja desde la enforcadura, son los restos del castillo.
Vamos siguiendo el camino paralelo al río de grava.
Por ahí abajo tiene que estar el refugio. Nos quedaba ya poco para llegar al coche. He subido al límite con el corazón saliéndose del pecho, intentando frenar a la bestia que llevaba delante, pero no sabría decir si, como siempre, la bajada no ha sido peor, mis pobres rodillas...afortunadamente llegamos de una pieza al coche, ha sido una bonita excursión. Además, para ser domingo, había muy poca gente, esta cima tiene fama de ser una romería.
El personaje del día: el castigador que tiraba de mí sin piedad.
Lo mejor: El paisaje desde la montaña mágica, sus formas peculiares, la compañía.
Lo peor: El viento frío que venía de Gósol, mis rodillas siempre fastidiando, no queda nada del castillo, piedras rodando montaña abajo.
Conduciendo hacia el pueblo de Saldes, en un punto de la carretera, hay un mirador en el que vale la pena detenerse y contemplar la majestuosidad del Pedraforca, con la imponente tartera que baja de la enforcadura. Es una montaña mágica, entre sus leyendas, hay una que me gusta especialmente y que guarda relación con la tartera...cuenta dicha leyenda que había un castillo en la cima, que resultó destruido por una legión de ángeles con espadas de fuego, ya que el amo del castillo se había vuelto cruel, mal aconsejado por el demonio, la montaña quedó partida en dos...por las noches se oyen ruidos de piedras en un intento de reconstruir el castillo, pero cuando sale el sol las piedras ruedan montaña abajo ( yo diría que es algún runner muy madrugador bajando por la tartera, pero no vamos a deshacer el encanto, jajaja).
En la imagen se puede ver la cima del Pollegó superior, el inferior, en medio la enforcadura ( la que liaron los ángeles con sus espadas de fuego a lo Star Wars) y la tartera, vamos lo que quedó del castillo rodando montaña abajo. A la derecha del Pollegó superior está el Coll del Verdet.
Salimos pronto, pasamos por el refugio Lluis Estasen, desde el que parte un suave camino del que no nos debemos dejar engañar...pronto se convertirá en unas bonitas rampas ascendentes. La perrita siempre delante a la aventura.
Esta parte del camino es apta para cualquiera.
En algún punto despejado podemos empezar a apreciar las paredes del macizo.
El camino aquí discurre por detrás de un gran bloque caído. En algún punto del camino ya no nos acompañará la perrita, ya que los últimos metros hasta la cima es una trepada en la que no queremos que sufra, a pesar de que posteriormente pudimos ver como algún perrillo lo había logrado, la nuestra lo pasa mal.
Es un sendero muy bonito con unas grandes vistas.
Aquí todavía voy fresco...aunque el chaval tira de mí a un ritmo endiablado.
Pasamos de nuevo por un tramo de bosque.
Aquí empiezo a sufrir, la excusa de la foto siempre funciona...
Nos dirigimos hacia el Coll del Verdet.
Venga a darle a los cuádriceps.
Las vistas abajo son espectaculares. Al llegar al Coll del Verdet pensaba que quedaría poco, pero mirando la foto del macizo, se puede ver el Coll del Verdet a la derecha del Pollegó superior y...no quedaba ni nada.
Aquí entre trepada y trepada hay que destrepar para volver a trepar hasta llegar a la cima, en algún punto se abre alguna ventana al abismo, impresiona más si te asomas desde alguna cresta.
Ahí enfrente está nuestro objetivo.
Última trepada. La dificultad es grado II, II+ creo haber leído.
La cima, Pollegó Superior, 2506msnm.
Una vez lograda la cima toca bajar con mucho cuidadín hasta la enforcadura.
Desconozco el nombre de la planta, soy un negado en botánica, si alguien lo sabe que me deje un comentario...a destacar entre la fauna la presencia de cabras y urogallos, únicamente vimos alguna rapaz y una chova piquigualda.
Bajando por el camino habilitado para evitar la tartera, es mucho más cómodo bajar por la tartera ( con unas buenas botas y unas dosis de equilibrio) ya que no sufren tanto las rodillas y bajas más rápido, pero dos motivos nos hicieron evitarla: la erosión y que no queríamos romper las zapatillas.
A pesar de ser más cómodo ( si controlas la bajada), no recomiendo aquí bajar por la tartera, ha habido muchos esguinces de tobillo e incluso fracturas, además la erosión es un serio problema.
Un río de piedras baja desde la enforcadura, son los restos del castillo.
Vamos siguiendo el camino paralelo al río de grava.
Por ahí abajo tiene que estar el refugio. Nos quedaba ya poco para llegar al coche. He subido al límite con el corazón saliéndose del pecho, intentando frenar a la bestia que llevaba delante, pero no sabría decir si, como siempre, la bajada no ha sido peor, mis pobres rodillas...afortunadamente llegamos de una pieza al coche, ha sido una bonita excursión. Además, para ser domingo, había muy poca gente, esta cima tiene fama de ser una romería.
El personaje del día: el castigador que tiraba de mí sin piedad.
Lo mejor: El paisaje desde la montaña mágica, sus formas peculiares, la compañía.
Lo peor: El viento frío que venía de Gósol, mis rodillas siempre fastidiando, no queda nada del castillo, piedras rodando montaña abajo.






















