Buceo en Cala Calafató 11 de Julio de 2019

La segunda inmersión del año la hicimos también desde playa, en Calafató.

Es una playa muy estética, mas frecuentada que Cala Llobeta, lo cual es lógico, ya que es mas grande, de arena fina y le da mas el sol, a diferencia de Llobeta, pedregosa, pequeña y, por la tarde, sombría. No son playas tan masificadas como las próximas a grandes ciudades, pero también lo están, hay gente autóctona y muchos turistas. Bajamos las escaleras ( que hay que sufrir a la vuelta con el peso del equipo), cruzamos la playa por la pasarela de madera y vamos a lo que vamos, al agua patos!

La family haciendo snorkel

Una Pelagia noctiluca, borrosa, pero pelagia al fin y al cabo. Es bastante urticante tengo entendido.

Hay buena visibilidad.

Un tordo.

Un rincón característico de esta inmersión.

Alevines de castañuela ( Chromis chromis).

Una gorgonia blanca y una mojarra ( Diplodus vulgaris), que siempre las confundo con los sargos.

Durante la inmersión apenas vemos peces grandes, pero hay muchos alevines, las praderas de posidonia son una auténtica guardería de vida, sin la cual nuestros mares perderían una biodiversidad tremenda.

Una gorgonia blanca preciosa. Siempre habrá algún imbécil que las sacará para decoración.

Si algo tiene Calafató son los paisajes, es bastante perdedor, al menos para mí, siempre tengo la sensación de que no he pasado por ahí...a excepción de algunos puntos característicos, como la Cova del Dofí, algún puente de roca...


Salpas.

Como decía antes, este es uno de los rincones inconfundibles.

Gorgonia anaranjada, se ven realmente muy pocas, únicamente tengo localizadas dos de estas ( Leptogorgonia sarmentosa), la Julia posando en primer plano.

Creo que es una estrella de mar púrpura ( Ophidiaster ophidianus), estaba en un techo.

Los chromis dan una vida increíble a las praderas de posidonia.

Al fondo las burbujas de Javi, suerte que hay buena visibilidad, lo vamos perdiendo constantemente cada vez que se detiene a hacer fotos, jajaja.

Una esponja amarilla.

El bosque submarino.

Regresando a la playa.

La impresión general durante la inmersión, es que falta vida grande, faltan precisamente aquellas especies que se extraen para consumo humano, no se ven doradas grandes, ni corvas, ni grandes sargos, no he visto nunca congrios ni meros aquí ( tendría que haber), ni pulpos...queda aquello que, o no se come ( es mucho decir, con el mercado asiático que le da un uso a todo), o es demasiado pequeño para poderlo ensartar con el fusil. Sinceramente creo que esta zona merece la creación de una reserva marina donde esté prohibido todo tipo de pesca, la alternativa es ver como poco a poco se va masificando la zona y se va deteriorando. Hay días que te encuentras mucha gente pescando, con fusiles...incluso recuerdo un desgraciado día que por lo visto había una competición de pescasub, llegaban zodiacs cargadas de gente con fusiles que se tiraban al agua completamente desesperados, a ver quién captura mas piezas o el trofeo mas grande. Sobreexplotación.

Si nos quedamos con lo positivo, un día soleado de verano, cálido, poder disfrutar de los paisajes y la vida que albergan las praderas de posidonia, la roca viva ( a diferencia del litoral próximo a la ciudad de Tarragona, un auténtico desierto) y un agua transparente.









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