Subida al Monte Caro el 12 de Mayo de 2019 ( 1442 metros)
Este año he redescubierto la montaña gracias al esquí de travesía, así que me veo en la necesidad de ir haciendo montaña con frecuencia, para poder afrontar con mínimas garantías mis salidas. Por desgracia por mi zona en Tarragona no tengo mucho desnivel a mi alcance, lo más cercano a unos 30-45 minutos de coche, la Sierra de Prades, con desniveles de 500-600 metros. Me puse a buscar posibilidades sin tener que ir a Pirineos y encontré algo muy interesante, la subida al Monte Caro desde el barranc de Lloret, con un desnivel de más de 1000 metros.
A la vuelta casi no hice fotos, estaba bastante cansado y para colmo me empezó a doler la rodilla derecha ( la de siempre), menos mal que llevaba el bastón.
Tras vérmelas canutas de nuevo con el paso de las escaleras ( estuve pensando en ello buena parte de la bajada), ahora sí que faltaba poco para llegar. Esta vez bajé sentado por las escaleras y me la puse encima de mis piernas, eso sí como me clavaba las uñas en los muslos con el acojone...

Con Aneto en mente, decidí aprovechar un domingo que estaba más colgado que una percha ( mi mujer opositando), para darle un buen paseo a la perrita y mantener mi condición física de una manera aceptable, para aguantar mis aventuras por Pirineos. Cargué con bastante agua, ya que esa zona si no ha llovido recientemente es bastante seca, comida para la perrita y puse rumbo hacia Tortosa. También cogí el bastón de senderismo, nunca he llevado y me molesta bastante el ruido que hacen al clavarse en el suelo ( una de las cosas que más aprecio en la montaña es el silencio), pero en la bajada agradecí enormemente llevarlo.
Me bajé un track de Wikiloc que era circular, decidí iniciar la subida en el mismo sentido que la persona que subió el track a la web, pero cuando bajé del coche y empecé a andar, me encontré que el camino estaba cerrado por una puerta con un candado, además de un cartel de peligro ( reses bravas sueltas). La perrita se metió por debajo de la puerta, yo no lo ví nada claro, no tenía ganas de acabar corriendo delante de un toro, desde luego no era la mejor manera de empezar la jornada, así que dimos media vuelta y volvimos al coche. Mirando detenidamente el track, ví que se podía continuar un poco más con el coche, lo que resultó una buena elección ya que esa parte no tenía ningún interés, finalizando en un parking donde había bastantes coches y una autocaravana. Aquí inicié el recorrido, por un amplio camino, que ya permitía admirar el relieve kárstico de esta zona.
Inicio del sendero
Un poco más adelante se cruza un puente de madera sobre el Barranc de Lloret y acto seguido hay un desvío en el camino hacia la Cova Pintada. Parece un sitio interesante para visitar, pero no sabía si tendría tiempo con la subida que tenía por delante, así que lo descarté ( lo dejaré para otra ocasión, ya que si caen lluvias fuertes volveré, a ver si veo en acción los Bufadors, surgencias en el río que se producen tras fuertes lluvias).
Al tomar el camino en dirección al Racó del Moro ( otro lugar que no tuve tiempo de visitar y parece interesante), no transcurre mucho tiempo hasta que el camino empieza a ganar desnivel. Una de las cosas que más me gustan de subir y subir, es como va cambiando el paisaje, como se va haciendo todo pequeño abajo, no puedo evitar parar continuamente a hacer fotos y además, aquel día, llevaba conmigo la cámara grande ( y pesada), con la esperanza de encontrar alguna cabra salvaje y poder obtener alguna buena foto ( una de mis aficciones es la fotografía de naturaleza).
Empieza la subida
A lo tonto a lo tonto...abajo en la esquina derecha se aprecia un trozo del camino.
Ella como siempre viene y va, no sabe dosificarse y luego pasa lo que pasa...
Un poquito más arriba, empiezo a tener mucho calor, voy parando a darle agua a la perrita.
Mira que es bonita.
Vaya rincones singulares que se descubren pateando, aquello empieza a ser cada vez más agreste, el territorio de la cabra salvaje.
Dejando atrás la gravera.
El camino se va introduciendo entre paredes, en ningún momento me esperaba lo que se me avecinaba.
Por ahí no sigue el camino, me encuentro a la perrita ahí quieta sin saber por donde seguir...
A la derecha encuentro la respuesta, hay que salvar un desnivel por esas escaleras de madera, algo que la perra lleva especialmente mal, no me deja que la coja en brazos y cuando ve algo de patio, se empieza a sacudir y a clavar las uñas donde puede. No recuerdo exactamente como conseguí salvar la primera escalera, la sujetaba como podía, ofreciéndole apoyos, cuando ella conseguía hacer pie, me empujaba a mí hacia abajo a punto de hacerme caer, la escena era trágico-cómica, trágica para mí y cómica para alguien que lo viese desde fuera.
Por suerte consigo depositarla sana y salva ( yo también sano y salvo, con algún rasguño), arriba de todo, subo la escalera y...me encuentro otra escalera igual! ( esta un poco más baja). La experiencia es un grado y tras la primera liada, esta la superamos con nota, mientras yo le digo: " Es que no se te puede sacar de casa!", jajaja.
Después de las dichosas escaleritas.
Tras salvar unos cuantos metros más, parece que el relieve se modera, la primera parte del recorrido acumula bastante desnivel en poca distancia, es agradable ver que voy a tener un respiro, me adentro en una zona boscosa aunque aquí sopla bastante el viento y pasamos del calor a tener algo de fresquito.
El camino discurre entre estos centinelas.
Aquí me llevo una buena sorpresa, pensaba que había completado una buena parte del desnivel pero...eso que asoma ahí es el Monte Caro? ( arriba, se aprecian unas antenas en la cima). Pues no me queda nada!
Pues qué le vamos a hacer! Habrá que seguir, no? Al fondo se empieza a divisar el mar y el delta del Ebro.
No vienes?
No querías desnivel? Pues toma...
Al fondo se aprecia el collado por donde he pasado antes, seguimos progresando.
Sinceramente, si no tuviese el track, por donde se ve claramente que el camino da un rodeo y luego va cresteando hasta la cima, pensaría que me estoy desviando y no voy por el lugar adecuado, parece que me alejo de mi objetivo.
Un paisaje precioso, de verdad, a la derecha de la foto hay un buen corte.
Ya estaba empezando a cuestionarme si había hecho bien en coger la cámara, me estaba empezando a molestar, obviamente no la llevo en la mochila, ya que si me encuentro algún animal interesante, si me pongo a revolver en la mochila pierdo la oportunidad de la foto, así que toca llevarla colgada en el cuello, lo cual me resulta especialmente irritante. Afortunadamente tuve premio.
Ahí se quedó un buen rato posando hasta que me cansé de hacerle fotos. La perrita es buenísima y no salió detrás, se quedó mirando extrañada de ver un animal tan grande (recuerdo la primera vez que vió una vaca, el susto que se pegó, jajaja).
A falta de cabras...
Ya llevamos una buena parte del recorrido, parece que estamos cerca!
En su medio.
Me repito como un disco rayado, se me olvida el cansancio cuando las vistas compensan.
Venimos de la derecha de la imagen, el camino pasa por detrás de ese peñasco tan fotogénico.
Una de las últimas subidas pronunciadas, después el camino va ondulando ya casi hasta la cima.
El macro de esta cámara no es su fuerte.
Ports de Tortosa, en las montañas que se ven enfrente a la derecha hay muchos de los avencs que solemos visitar en nuestras salidas de espeleología, Salany, Sabarin, Mamelons...
Ahí están las antenitas, allá vamoooooos!
Pues no están tan cerca como pensaba.
Una de las mejores vistas, el delta del Ebro.
Ya casi al final del recorrido, todavía me esperaba la última trepada, que se me hizo dura.
A esto me refería.
Ahora sí que sí, últimos metros.
Nunca me alegré tanto de ver unas antenas.
Un lugar muy bonito al que se puede acceder en coche por el otro lado, recomendable para personas con movilidad reducida o que por cualquier motivo no se puedan permitir el esfuerzo de llegar andando.
Estuve un buen rato arriba comiendo el bocata y charlando con algunas de las personas que estaban arriba, uno de los ciclistas que subieron me estuvo explicando que hacía barranquismo por la zona, siempre es interesante escuchar las experiencias de otras personas.
Este pino lo recuerdo, pero todavía me quedaba mucho para llegar al coche. Hacía un sol espléndido pero mucho viento, pasé por una pared de roca con hendiduras y pude escuchar un fenómeno curioso, como silbaba el viento al atravesar la pared.

Finalizando una jornada redonda. Al llegar al coche me encontré un 4x4 de un club de espelología, lo cual me hizo pensar que por esta zona tiene que haber algo interesante que visitar, habrá que indagar.
Una ruta 100% recomendable, por el reto del desnivel, el relieve, el paisaje y la fauna y flora de els Ports, acabó resultando un día muy agradable aunque mi rodilla me recordó que no es lo mismo bajar esquiando que destrepando/saltando. El esquí de montaña hace que cargues más peso en la subida, los esquís en los pies hacen que arrastres un peso extra ( cada kilo en los pies equivale a 7 en la mochila), pero en la bajada te compensa con creces. Al hacer senderismo, personalmente, sufro más en las bajadas por mis rodillas, cosa que he descubierto no me pasa esquiando.








