Ascensión al Aneto

Desde que me inicié esta temporada en el esquí de travesía, deseaba hacer algún día la subida al Aneto. Me lo planteaba como un objetivo para la siguiente temporada, ya con algo más de experiencia y kilómetros en las piernas, pero dado que me resistía a abandonar la temporada, quedando todavía nieve en el macizo de la Maladeta, aproveché un día de buen tiempo para probar hasta donde llegaba...así que dicho y hecho, me cogí fiesta el Jueves 16 de Mayo y allí estaba la noche anterior, durmiendo en la furgo en el aparcamiento de la Besurta, a 1860 metros de altura.

Había pedido por internet una calefacción diésel para la furgoneta, pero todavía no me había llegado, por suerte no hizo demasiado frío, puse el despertador a las 5:00am, pero me tuve que levantar a las 4:00 por culpa de la vejiga...en el momento que me disponía a volver a dormir, ví un montañero que subía ya a las 4:00 con el frontal, tan pronto? Me volví a meter en el saco, pero no pude dejar de pensar si no iba a empezar muy tarde, si aquella persona, probablemente experimentada, empieza a esa hora, por algo será, no? En fin, que a las 4:30 y como ya no volví a pegar ojo, aunque se estaba muy a gusto en el saco, decidí levantarme, desayunar, preparar toda la cacharrería y lanzarme a la aventura, a las 5:17am ( tardé casi una hora en desayunar y preparar todo!).

                                De camino al refugio de la Renclusa

Empecé a caminar en la más absoluta oscuridad, había casi luna llena pero ya se había puesto ( y yo que pensaba que iba a tener la luzde la luna). En apenas 10 minutos ya encontré nieve, así que me puse los esquís, inmediatamente me empecé a deslizar hacia abajo como si no llevara pieles, ya que la nieve estaba dura y brillaba como el cristal, así que tuve que poner las cuchillas para no matarme.



 A pesar de la hora y la oscuridad, estaba disfrutando muchísimo

Tardé apenas una hora en llegar al refugio de la Renclusa, a 2140 metros de altitud, durante el trayecto se me hizo ya de día, apenas unos 280 metros de desnivel hasta el refugio, parecía desierto ( a ver, que eran las 6 de la mañana, jajaja), aunque en el momento que pasaba por delante justo salió un montañero al que perdí de vista rápidamente ya que subía que se las pelaba ( me pregunté que dan de desayunar en el refugio).
                                Llegando al refugio

Aquí empezaba una de las partes más duras, al menos para mí, una subida muy pronunciada hasta llegar al Portillón Superior, todavía tenía las fuerzas intactas, pero la pendiente tan pronunciada, la nieve helada que me obligaba a levantar los esquís y clavar las cuchillas a cada paso para no irme abajo, la irregularidad de la nieve y la cantidad de huellas que había, de raquetas, esquís, botas...empezaron a hacer mella, no había apenas ni un alma, pero la nieve era testigo de la masificación de esta zona en determinados días.

                                Amanecer
                                Arriba, arriba, arriba...
                                Hay que ponerse crema y proteger la piel!
                                No se irá a estropear el día verdad? La previsión era sol.
                                Según Oruxmaps, ya debería quedar poco para los Portillones

Aquella subida se me estaba haciendo eterna, iba buscando constantemente hacer largas diagonales para suavizar la pendiente, obligándome a recorrer mayor distancia, mientras subía me pasó otra bala humana, sinceramente o yo estoy muy mal de forma, o hay gente de otros planetas, pero cómo se puede subir a ese ritmo?

    Por fin, llego al desvío hacia el Portillón Superior, en la imagen el glaciar de la Maladeta.

Al llegar a una zona más o menos plana, me encuentro con otras dos personas, una de ellas inicia el ascenso por el glaciar de la Maladeta, aquí aprovecho para reponer fuerzas, como algo de chocolate, me quito los esquís y me pongo los crampones para ir hacia el Portillón Superior, todavía no soy consciente de la gran sorpresa que me espera, contemplar la imagen del Aneto al cruzar el Portillón.

    Aproximándome a la cresta de los Portillones.

    Y aquí me quedé sin palabras, eran ya las 9 de la mañana, tras cuatro horas de esfuerzo, allí estaba, el Aneto, con su glaciar, parecía que estaba cerca, pero nada más lejos de la realidad, he de reconocer que tras la euforia de la visión, me emocioné por unos momentos ( y no soy fácil de impresionar).

    Cómo estaba disfrutando! Esta parte del trayecto es bastante larga, pero las vistas te empujan.
    En cuanto pude me quité los crampones y me puse los esquís nuevamente. Y cualquier excusa viene bien para parar un rato, jajaja!

    Pirineos a los pies

    Eh, que nunca salgo en las fotos! Menos mal que llevo conmigo el palo selfie!
    Tras casi 2 horas de recorrido por el glaciar, llegando ya al Collado de Coronas, a 3208 metros.

    Apenas faltaban 200 metros para coronar la cima, pero aquí me tiré una barbaridad de tiempo descansando, faltaba lo más duro! Un poco de alimento, agua, agua, más agua, unas fotos, unas personas que llegan detrás mío, charlamos, nos hacemos fotos...y el tiempo no se detiene, y la cima espera...unas raquetas "abandonadas" ( probablemente su dueño ha decidido no cargar con su peso en los últimos metros😂)

    Ha llegado el momento de sacar los higadillos


    Ya falta muy poco!
    Y por fin en la antecima del Aneto, había tres personas en la cima, así que tenía la excusa perfecta para sentarme otra vez a descansar mientras volvían, jajajaja. Mientras esperaba llegaron otras dos personas. Este era uno de los motivos de hacer Aneto entre semana y fuera del boom veraniego, evitar las colas. No tenía claro si haría el Puente de Mahoma, ya que había visto muchos vídeos y sinceramente, impresiona mucho y parece realmente peligroso. No hay que quitarle importancia, lo es, no te puedes caer, pero en realidad si vas despacio y con buena letra, con apoyos firmes de pies y manos ( hay buenos agarres), no debería haber problema, de todas formas, con la cantidad de gente que visita Aneto, hay que ser cautos, sobretodo si tienes propensión a sufrir mareos, vértigo, desvanecimientos, llegas muy agotado a la cima...si no lo ves claro, no viene de unos metros. En mi caso había tardado 47 años en llegar aquí, así que no sabía cuando iba a volver y decidí que lo probaría. Una opción es, si vas en grupo, utilizar unos aros de cinta y una cuerda, para asegurarse, como hiceron las tres personas que volvían de hacer cima.

    Iniciando el Puente de Mahoma 
   Uuuuuuups!
    Últimos metros!
    Aneto, 3404 metros, el techo del Pirineo. Estuve conversando con un montañero que me estuvo enseñando los picos más importantes, entre ellos otro de mis objetivos, el Monte Perdido, que probablemente intentaré en verano. Todo el Pirineo a los pies del majestuoso Aneto.

    En total había tardado 7 horas en llegar a la cima ( creo que hay un récord de ascenso de 2h y 20 minutos, jajajaja), mi mujer me esperaba abajo en la Besurta así que no retrasé mucho más el regreso, me puse los esquís e inicié el que llaman el grandioso descenso de los Pirineos, no es para menos, más de 1500 metros de desnivel!
Disfruté muchísimo, pero tuve que hacer diversas paradas, la bajada era tan larga que mis piernas no aguantaban, mis cuádriceps parecían de granito! Estuve siguiendo a tres esquiadores que divisaba a lo lejos, ya que al no conocer la ruta de regreso, no quería desviarme, lo que podría alargar mi ruta bastante tiempo, ya que cuesta mucho ganar desnivel pero se pierde rapidísimo con esquís, así que conociéndome, voy a seguir a estos que parece que saben a donde van...

    Me doy la vuelta y Aneto ya queda muy lejos.

    Otro descansito?

Enorme la bajada, una barbaridad, la nieve estaba muy bien y no se enganchaban los esquís, así que pude bajar prácticamente hasta los prados de Aigualluts con los esquís puestos. Pasé algún momento de apuro, cuando tuve que cruzar algún río sobre un puente de nieve, ya que me da mucho respeto que ceda el suelo bajo mis pies ( estuve a punto de hacerme mucho daño en el Valle de Literola, cuando se me hundió un esquí por completo en un agujero).

Al llegar a Aigualluts, me quité los esquís e inicié la última hora de recorrido hasta la Besurta, porteando.
   Imagen de postal, no me puedo creer que vengo de ahí arriba!



    Ya llego a la furgo!

A las 15:00 llegué al parking, agotadísimo, la última hora me acabó de vaciar las pocas energías que me quedaban, reventado pero muy feliz por uno de esos magníficos días que me llevaré a la tumba, que no se pagan con dinero, que si se pagaran con dinero no habría suficiente y no nos lo podríamos permitir.








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